EL ACNÉ, LA MALA COMPAÑÍA DEL ADOLESCENTE
Etiquetas: acné, adolescencia, embarazo, Neutrogena, poros
Uno de los principales problemas a los que suelen enfrentarse los adolescentes es, entre otras cosas, el acné. El acné juvenil, aparte de ser molesto, implica un fuerte impacto en la estética, en casos severos. Normalmente se dan en jóvenes de entre 14 y 18 años, siendo más frecuente en los hombres que en las mujeres. Esta incidencia en la piel es debida a una deformación de la estructura que relaciona el folículo piloso con las glándulas sebaceas, lo que provoca el enrojecimiento de la piel y los granos que tanto preocupan, y que a menudo deja cicatrices muy difíciles de quitar. En ciertos casos el acné se implanta en el paciente y este lo sufre toda la vida, aunque por norma general una vez pasada la etapa de la adolescencia esta afección tiende a desaparecer. A pesar de todo lo que implica, hay muchos profesionales de la medicina que aseguran que el acné no es una enfermedad sino un proceso normal en el desarrollo humano, ya que aún cuando desaparece el estado, la segregación de sebo sigue siendo el mismo, aún cuando la persona ha cumplido años y el acné ha desaparecido.
Habitualmente los pacientes con acné están expuestos a una serie de secuelas, que son la mala cicatrización de la piel, que les deja marca y la emocional, ya que a menudo crea inseguridad a quien la padece.
El acné en general no es una enfermedad de fácil curación, de hecho los tratamientos existentes a lo que llegan es a reducir el efecto visible, pero no curan el problema. Por lo tanto la persona que lo padece necesita un alto compromiso consigo mismo para que el tratamiento que les recomienden sea eficaz y vean una buena evolución, ya que los resultados son a largo plazo.
Para combatir el acné hay varios puntos a tener en cuenta. Al parecer y en contra de lo que se ha pensado durante mucho tiempo, la alimentación no es causante del acné,
sino que hay personas que al ser propensas puede que algunos alimentos le influyan a la hora de desarrollarlo con mayor facilidad. El estress es uno de los factores determinantes para favorecer un brote de acné a la persona que lo padece. También una crema que sea rica en grasa puede dar pie a la aparición de algunos granos, aunque no podrían provocar casos severos. Estos casos siempre deben ser tratados por el dermatólogo, que es quien determine que tipo de tratamiento debe seguir el paciente. En casos de acné muy débil un buen mantenimiento de limpieza de poros puede ayudar a impedir que se taponen provocando erupciones e inflamación de la zona.
El limpiaporos en gel Deep Clean de Neutrógena puede ser un buen aliado para la limpieza profunda de la piel, ya que eliminan el exceso de grasa y exfolia la piel. Luego es conveniente aplicar una crema que actúe a base de agua en lugar de grasas, para no agravar el problema.
Hay que tener en cuenta que además de todo lo mencionado anteriormente, el acné tiene un fuerte componente genético, por lo tanto es más probable que un niño cuyos padres hayan tenido acné, lo tengan cuando lleguen a la adolescencia, aunque no siempre es así. Al igual que el embarazo en ciertos casos reducen la enfermedad, en otros el efecto es contrario y lo agrava, por lo tanto tampoco podemos tomar el embarazo como una de las posibles formas de evitar el acné.
Mercedes Hidalgo





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