¿PARA QUÉ ESTUDIAR?
Etiquetas: desequilibrio, esperanza., Pobreza, riqueza, segregacion, separacion, Sociedad
De pronto una noticia llama la atención en la serenidad de la mañana, algo sobre el deterioro de la sociedad, en el sentido del crecimiento de la sectorización y división de clases que en forma alarmante, se agudiza cada vez más, convirtiendo en peceras cada vez más grandes; las villas [barrios pobres], por un lado y los barrios cerrados [barrios de clase alta] por otro. Desconfiando unos de los otros y en forma irreconciliable. Los conceptos, las ideas, los comentarios son cada vez más directos y se hacen sin pruritos ni tapujos. Nadie que viva en un barrio privilegiado se detiene ni siente culpa para decir de los otros: “esos negros que no sirven para nada”. Este comentario está muy lejos de provocar en el seno de cualquier familia de clase media, una razonable reacción del padre de la casa, en un reto o un sopapo en la boca del descocado hijo que se paso la linea. Ahora se alienta y reafirma en su aseveración, total, que es un hecho, son unos negros inservibles dirá. Tampoco en el ámbito de la familia pobre, quedan argumentos para defender a quienes viven fuera de la villa, en especial a los que lo hacen en esos barrios de ricos. Lejos están las épocas en que parecía que nos acercábamos y que cualquier chico de clase media entraba en la villa, porque muchos de sus amigos, vivían allí. Ambos sectores se miran con desconfianza y quedan pocas esperanzas para un acercamiento. A esta altura, parece que quedarnos en el medio, es un síntoma de que este medio es cada vez más parecido a una cornisa, donde solo cabe un pie. En otras épocas, había claramente dos sectores, porque siempre los hubo, los explotados y los explotadores, pero pareciera que estas reconciliaciones nos están poniendo ante la peligrosa situación de extremos, a los cuales podría confundirme y decir que no pertenezco a ninguno, que quiero estar en otro lado, porque ambos sectores ideológicamente hablando, no me representan.
Sin embargo, siempre lo hay, una vez más me vino a sacar de la confusión, un acto redentor. Una acción de uno de los sectores. Hecha con tanta certeza y fuerza espiritual, que esta vez sí, prometo no desorientarme más y quedarme en el lugar de donde nunca debí alejarme, si alguna vez lo hubiese hecho.
Mientras escuchaba esa noticia aprendí la experiencia: En la “ciudad oculta”, villa a la que conozco ya que estaba cerca de mi barrio en Mataderos –ciudad de Bs.As.- un grupo de madres de esa villa, que vienen trabajando desde hace tiempo de manera inorgánica contra el “paco”, han decidido una mayor y mejor consolidación de su lucha armando una fundación, las madres en lucha contra el paco. Ante la noticia me puse a pensar. En el perfil de aquellas madres, probablemente muy pocas con educación primaria completa, su entorno, agresivo por donde lo miren y poco proclive a estructurar un proyecto de vida, más bien procurando la subsistencia diaria, con una presencia del estado cada vez más deteriorada en los últimos año y una estructura social que como un embudo las empuja cada vez más rápido a un camino sin salida. Con todo esto, surgiendo de entre las cenizas, concretan un proyecto de esperanza.
Mientras pensaba esto, imaginaba a las mujeres del barrio cerrado, sus rubias hijas y todos con olor a perfume francés, con una educación, mejor la llamo formación porque es mucho más que una “educación” de cabotaje. Una educación en colegio bilingüe, con una formación extracurricular con práctica de todas las áreas para una formación integral, universidad completa y posgrados casi en todas las familias, realizado en otros países. Pues estas señoras, también han crecido con la capacidad de fundar estructuras, como la “madres de lucha contra el Paco”, pero lamentablemente están muy lejos de una concepción solidaria y de acercamiento e integración de clases. Por eso, no lo han estudiado (esto es una ironía). La síntesis es sencilla. Tenía confusión, gracias a Dios, una vez más los desposeídos me prendieron una vela e iluminaron el camino. Unos con tan poco a su favor, crean caminos de esperanza y otros, con todo a su favor, están desorientados y desperdician sus dones. Alguien dijo: “Es más difícil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos”.
Oscar Gagliano /23 de septiembre de 2009




