CUANDO ALGUIEN SE SIENTE DESPRECIADO
Etiquetas: calma, desprecio, falta de aprecio, felicidad, Paz
Veo una interpretación unilateral del lenguaje visual, cuando alguien se siente despreciado, no querido. Lo que no se expresó mas que en algún gesto u omisión, se tuvo por asertivo y tácito. Se vuelve un calco de lo querido,un reclamo de lo que uno hace y el otro no, un culpable y un acreedor, situaciones varias veces repetidas, cuando no, común denominador en las relaciones.
Nadie puede ser feliz si lleva una cuenta de lo que da, se da o no, porque sí porque así es querer. Si invierto mi vida, es como una especie de especulación capital, da lo mismo en la bolsa o en el banco, después querré un rédito, y si hay una baja en las expresiones de afecto corro a vender acciones. ¡Cuidado!… no se vaya a devaluar mi inversión. La vida se da, se quiere por que hace falta, una expresión completa la falta de otra. No se bebe la misma agua, pero el río es el mismo, si me acerco a su orilla disfruto del lugar que elegí para descansar, si navego en el…los remos no cambiaran su curso, pero sí sus orillas. ¿Es diferente el río?
Así con los afectos, dejan de fluir y ser naturales cuando ponemos diques para que se haga un embalse, pretendiendo una calma que no es propia de lo que fluye según el caudal del agua. El caudal puede ser con menos lluvia…el viento influye, los obstáculos, como la vida cuando se vuelca a diario en nuestro cauce.
Nadie puede suponer que sea posible reclamar a un río que cambie el color de sus aguas para que nuestro reflejo sea claro, o se entibie para que sumergirnos en el sea placentero. Así la vida y las relaciones… acotamos la fluidez de los sentimientos pretendiendo una devolución por ser orilla y dejarse mojar… el río puede ser orilla, si encuentra el remanso que lo contenga…la orilla puede ser río, cuando es suave y contenedora, pero cuando la orilla reclama espacio por estar ahí, el río choca y la desgasta.
En la forma suave que se juntan nuestros sentimientos, aún en días de viento o corrientes fuertes, se conjugan río y orilla para sostenerse. Uno inunda al otro, pero luego se retira y la forma vuelve, cuando el que contiene es suave el otro se vuelve claro y manso.
Si alguien quiere una forma natural de afecto o amor, deberá saber que naturalmente va a un territorio inexplorado. Debería tener claro por qué eligió ese paisaje para visitar, si llega como colonizador, el paisaje cambiará, cuando encontramos belleza en el camino no hay reclamos por que llega el invierno y son raras la flores… la relación con alguien tiene estaciones y depende del paisaje, o territorio que elegimos, de qué manera vamos a disfrutar.
De manera que si al comienzo del camino vislumbramos que el sol no brilla como queremos… abortemos la relación. ¿Quién puede a ciencia cierta valuar lo que se da o recibe? ¿Es justo ponderar lo recibido bajo la óptica de mas o menos esfuerzo de quién sea mi complemento en la vida? Nos apresuramos a valorar lo desconocido cuando falta toda una vida por descubrir…y seguirá faltando, considerando que el tiempo no para.
Si elegimos a alguien por irrepetible, no lo condenemos cuando no nos refleje, si no tenemos capacidad de renuncia para volvernos río y mezclarnos en el otro, o volvernos remanso para quedarnos pegados a la orilla….quedan dos caminos, oponernos y destruirnos, o seguir uno y el otro quedarse. Después sobrevendrá el sentimiento de abandono, y nada menos cierto… si en algún momento nos tocamos fue voluntad propia y con los mismos sentidos que nos quedan, en el alejamiento no existe el abandono cuando se quiere….simplemente alguien se fue. El amor sigue siendo propio, como la alegría se queda, por que una risa expresada no se puede borrar.
Se me ocurre pensar en diferentes formas de poblar estos pensamientos con metáforas… el que me tienta a la hora de ser menos lírico, mas que el río y la danza con las orillas, es la figura de una casa. Al principio, el terreno se nos ofrece en seducción… como enamoramiento. Buscamos la conquista del lugar a un precio, para eso disponemos de nuestras dotes…sacamos las mejores de nuestros ahorros y las invertimos. Cuando llegamos a la meta, disfrutamos con pasión de lo adquirido… nos hacemos al lugar y el lugar toma nuestra forma, pero llegó el momento de calma, ya conocido el paisaje y habituados a él comienza la consideración del tiempo y la seguridad.
Es cuando empezamos a construir el futuro donde vamos a permanecer, de ser posible con buenos cimientos y ladrillo a ladrillo.Es donde empieza el amor, la solidez es como el refugio, como hagamos el hogar se verá reflejado en el amor que llega solamente en el remanso, en la calma, en la armonía que podamos lograr.
Que la vida los mime, sean felices aunque todavía no lo sepan.


Que bueno es leerte y encontrarte aquí! TKM. Felicitaciones. María Cristina(Citar) (Responder)
Hermozo. isa(Citar) (Responder)
se siente feo alser despresiada por tu mama por que cuando bas aotro lado y bes cariño se siente muy mal abeses mekisier morir para no sufrir al ser despresiada lorena guadalupe lopez acosta(Citar) (Responder)
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