KÉFIR, EL YOGURT ARTESANAL
Etiquetas: flora intestinal, hongo, kéfir, leche, yogurt
Tiene un bonito nombre y un aspecto curioso, similar al de las palomitas de maiz, aunque de textura blanda, pero lo más importante es que posee muchas propiedades positivas para el organismo.El kéfir es un hongo que al parecer tiene su procedencia en el Caucaso, su cultivo es totálmente artesanal y basicamente solo en casa se puede conseguir la leche de kéfir. 
Este peculiar hongo se conserva con leche, de este modo se consigue una especie de yogurt con muchos beneficios para el cuerpo humano. Pero además, el kéfir también puede tener dos variantes más, que serían el de agua y el de té. Los más populares son el de leche y agua, siendo además, su cuidado y su elaboración más fácil que el de té.
Para la elaboración y conservación del kéfir de leche hay que seguir unos procedimientos muy simples. Necesitamos un bote de cristal de un litro que lo llenaremos de leche a temperatura ambiente unos tres cuartos, el kéfir necesita un espacio libre de aire para su correcta fermentación, por eso dejamos una parte del bote sin llenar.
Pondremos los hongos en la leche y lo dejaremos entre 24 y 48 horas sin hacer nada. Una vez pasado este tiempo colamos el preparado siempre con un colador que no sea metálico, ya que el kéfir al ser ácido con el metal no es aconsejable mezclar, sería mejor disponer de un colador de plástico. Después de esto ya tenemos nuestra leche de kéfir que será densa aunque no tanto como un yogurt. Los hongos se vuelven a poner en la leche para comenzar de nuevo el proceso, si no se hace esto puede morir y resultar inservible. Comprobaremos que después de varios procesos se habrán multiplicado, estos nuevos kéfir se pueden regalar para que no pierdan propiedades.
La leche resultante puede ser demasiado ácida, según el paladar de cada uno, pero es facilmente remediable agregando azúcar, canela o miel.
El kéfir y los recipientes se aconsejan ser lavados con agua tibia al menos una vez por semana.
La leche de kéfir es ideal para reforzar la flora intestinal, tiene efecto antibiótico y es idóneo para curar heridas por su efecto antiséptico.
Luego está el kéfir de agua, la manera de prepararlo es muy similar al de leche con ligeras variantes en sus ingredientes. Obviamente en lugar de leche se utiliza agua mineral, un poco de azucar blanca o moreno, una ciruela pasa y medio limón.
Ponemos en el bote, que podría ser de un litro y medio, un litro de agua, junto con el kéfir, el azúcar y la ciruela. Pasadas unas 48 horas sacamos la ciruela y se exprime el zumo de medio limón. Se cuela el agua resultante y se guarda para su conservación y consumo. Lavamos el hongo y el recipiente con agua tibia y a partir de entonces ya podemos comenzar de nuevo el proceso.
El agua de kéfir es ideal como refresco con cierto sabor a limonada, pero tiene muy buenas propiedades, antiinflamatorias, para el correcto funcionamiento del aparato digestivo, estreñimiento e incluso hay estudios que han encontrado efectos beneficiosos contra la leucemia.
Por último nos encontramos con el kéfir de té (también denominado kombucha). La elaboración es algo más compleja que el de leche o agua, ya que hay que prepararlo con el bote destapado, entonces el riesgo de contaminarse de moho se agrava. El preparado de kéfir de té tiene mayores propiedades que el de leche o agua, o más potenciadas, ya que fortalece el sistema inmunitario, además tiene un efecto ligeramente estimulante por lo que es muy adecuado en épocas de estress o cansancio.
De momento, como comentamos antes, no se ha conseguido industrializar a muy alto nivel, ya que resulta demasiado fácil que se estropee, que tome mal sabor, etc… Aún así hay algunas marcas que la han comercializado. El kéfir por lo general se consigue a través de otra persona, mediante regalo, pero en los herbolarios se puede comprar el hongo. Por último, para su conservación, si no se va a utilizar inmediatamente se puede poner en el frigorífico, o incluso congelarlo durante unos días. Luego se lava con agua tibia y se pone de nuevo en leche para que se reanime, aunque es aconsejable no usar la primera y comenzar a consumirlo después del segundo cambio. Como precaución, el kéfir no deberían tomarlo aquellas personas con intolerancia a la lactosa o a cualquier derivado de la leche.
Mercedes Hidalgo





necesito kefir de agua y leche por problemas de salud. vivo en montevideo. ¿dónde puedo conseguir?
gracias!!!!!! isabel martinez(Citar) (Responder)
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