EL ESPACIO EN ARQUITECTURA
Etiquetas: Arquitectura, colectivo., concavo, convexo, Cultura, espacio, evolucion, exterior, hombre, individual, interior
Algún filosofo oriental dijo una vez que la arquitectura era el espacio que quedaba dentro de cuatro paredes y un techo, para contradecirlo alguno más contemporáneo pero occidental, dijo que arquitectura era el juego de volúmenes a la luz, enfatizando su aspecto exterior, empecemos a analizar la opinión del hombre, el destinatario de esta arquitectura.
Ese hombre al que nos referiremos, empezó su relación con la arquitectura, cuando al sufrir las consecuencias del clima: lluvias, temporales o calor excesivo, vio la conveniencia de protegerse de todas estas inclemencias. En realidad al hacer esto, observo que no hacia mucho de diferente que el resto de los animales.
Probó la más diversa de las alternativas, desde armar con ramas y pajas algo precario y desarmable, con valores altamente funcionales, solo baste pensar en la arquitectura japonesa y el sabio uso del papel de arroz. Desde esta opción liviana comparándose con las aves, hasta cavar una cueva y comparase con el topo.
En una época se dedicaba a cazar y proveer así sus alimentos, aunque después comenzó a quedarse fijo en un territorio y concentrarse en cosechar y recolectar antes que ir a buscar sus alimentos. Cuando el hombre empezó a celebrar sus logros: una buena cosecha, una excelente cacería, empezó a sentir la necesidad de festejar y luego el deseo de recordar y homenajear los acontecimientos vividos. Es decir, ya no era cuestion de cobijarse y tomar calor en su refugio, sino expresar el evento. Sus lugares, los mismos refugios comenzaron a guardar testimonios de los hechos pasados: pinturas, piedras que recordaban y aun, por fuera de su refugio, decidió ayudarse de piedras, troncos o materiales diversos con lo que armo otras alternativas, con categoría diferente al refugio, esto ya no tenia “un adentro”, sino que era exclusivamente un volumen que debería rodearse. El monumento, apareció como otro elemento adicional, uno mas estructurando lo que seria el arsenal de elementos que describían el entorno, el equipamiento para vivir. El refugio definía la cuestión individual o del grupo familiar, estos nuevos elementos definían entonces la cuestión colectiva, con los espacios necesarios para celebrar lo grupal.
Comenzamos esta explicación, haciendo referencia a las dos visiones de la arquitectura: la observación exterior, volúmenes al sol y la interior, espacios encerrados por paredes y techos. En realidad ambas observaciones caben en el concepto de arquitectura, ambas se complementan, tanto como lo cóncavo y lo convexo y a ambos aspectos habría que considerarlos, según su región y la cultura que los generan; importante es al fin, que desarrollen la cultura a la que representan. El adentro y el afuera, los dos elementos definitorios de la arquitectura requieren de la misma dedicación e importancia, según las características de la personalidad de sus habitantes, coincidiendo con su cultura. Recuerdo una familia italiana que disfrutaba y requería con especial importancia que al proyectar su vivienda, no olvidáramos el balcón en el frente de la casa. Planteamos nuestros interrogantes ante el hecho de que quizás ese ángulo de la vivienda no garantizara buen asoleamiento, insistian: “arquitecto, ese es el lugar en donde me ven mis vecinos, los saludos, tiene que estar ahí”. Por otra parte, en ciertas ciudades mediterráneas, calurosas e históricamente construidas bajo eventos de lucha persecución y enfrentamientos, amasaron su construcción colectiva en conformaciones morfológicamente cerradas y vueltas para adentro. Sus calles se construyeron angostas y tortuosas y casi sin aberturas al exterior, todo era expulsión para el extraño. Unos para afuera, otros para adentro.
La sabiduría del arquitecto gestor de la arquitectura de su tiempo, consistirá en reforzar la cultura para la que deba responder e integrar su quehacer a la genuina producción local. No se trata de destacar el individualismo entonces, ni del usuario de la vivienda, ni de su autor, sino del hecho colectivo que esta produciendo. Dentro de esto, son amplias las posibilidades para demostrar su calidad de produccion, originalidad de su propuesta y los avances generados. El individualismo como criterio es la base de los cambios y de la creación, pero debe contener la genialidad de la creación, es decir, ser reconocido como un avance para todos y no un intento de diferenciarse. Nadie se siente absolutamente realizado, si no ve que todos se realizan.
Cuando el hombre toma conciencia que sus espacios debían contener otras actividades diferentes a su refugio: orar, realizar deportes, reunirse para discutir cuestiones sociales o de gobierno, entendió que crecían indefinidamente el sentido y razón de ser las funciones de aquellos nuevos espacios. En definitiva, hacer arquitectura, construir espacios es una forma de trascender para el hombre.
Oscar Gagliano, 26 de noviembre de 2009.












