DECISIONES (CUANDO NO ES FACIL TOMARLAS)
La vida es una suma constante de decisiones, según el diccionario Decisión es: Determinación o resolución que se toman en un asusto dudoso o incierto.
Generalmente tomamos decisiones constantemente, desde que nos despertamos ya decidimos si nos levantamos o no de la cama, hasta cada paso que damos, suma a cada instante una nueva decisión.
Pero hay momentos muy complejos en la vida cotidiana, donde tomar una decisión pude hacer que toda nuestra vida se venta abajo o ¡renazca como el ave fénix!
Puede pasar que auque le demos vueltas y mas vueltas sobre la cuestión a resolver, no veamos ningún camino que nos complazca, si tomamos una decisión determinada, nos lleva al caos, y si tomamos otra decisión también nos llevan a un mar de dificultades y la pregunta se deviene en ¿que hago cuando todos los caminos posibles me llevan a mal puerto?
Hay momentos donde hallar soluciones se transforman en una ecuación matemática y despejar la susodicha X se trasforma en un trastorno múltiple, donde parece que entramos un callejón sin salida pero nos empecinamos en hallar otro, e irremediablemente el resultado está cantado de antemano, todas las decisiones a tomar nos llevan a sentir un amargo trago.
En estos momentos es cuando tenemos que apelar a un grupo de aptitudes humanas básicas, la tranquilidad, la paciencia, y la observación.
Tenemos que poder tranquilizarnos, porque en este estado se logra la paciencia suficiente para encarar un evento negativo o positivo, y podemos tener las emociones mas funcionales para acceder a encontrar soluciones si es lo que estamos buscando, cuando podemos tranquilizarnos podemos actuar mas funcionalmente y podemos acceder a más información desde otra mirada, y es ahí observar el evento en cuestión que puede ser el puntapié inicial a un devenir de soluciones posibles.
Pero si aún así, estás en ese callejón sin salida, y tomes el camino que tomes, te llevará irremediablemente al desastre, entonces puedo decirte que aún así, tienes que lograr tranquilizarte, y tener paciencia para observar en detalle todas las opciones que tienes, observar con mas atención, cada opción negativa y elegir la que menos daño haga en tu vida.
Si todos los caminos me conducen al desastre, entonces tengo que ponerme a observar tranquilamente y con paciencia que camino es el menos perjudicial para mí, o para quienes tengo que ayudar mediante mi decisión.
No siempre la toma de decisiones son fructíferas, y en estos casos, se puede priorizar tomar la decisión menos perjudicial, esto hace que, esté mejor parada ante los eventos que vendrán y podré seguramente armarme de herramientas mas adecuadas para transitar ese camino, luego de la decisión tomada.
Evaluar todos los caminos y como acceder a esas herramientas que necesito con cada uno, para poder transitar el devenir de acontecimientos nada agradables de vivenciar, es lo mejor que puedo hacer con lo que se sucede.
Estar acorde al desafío que nos toca vivir es la clave, y para ello, tengo que poder conocer a mi enemigo,(en este caso mi enemigo es la duda o la frustración) es una estrategia maravillosa si puedo ver con que cuento, que es lo que perderé si es que pierdo algo, y como llevaré adelante cada paso, viviendo una situación difícil o frustrante para mi o para quien tengo que decidir en un momento determinado.
Tengo que poder evaluar todas las consecuencias que acarrea mi decisión, y como llevar a cabo la tarea en cuestión.
Tener tranquilidad, buscar apoyo espiritual y humano, como investigar otros casos referentes en mi cuestión, son las herramientas básicas para la toma de decisiones.
El poder observarme como protagonista y no dudar, bien dice el diccionario, resolución que se toman en un asusto dudoso o incierto. No dudar de que pueda transitar cualquier evento negativo, y auto-observarme, si veo el problema como el tamaño de un elefante y me siento como una hormiga, o si me veo con el tamaño de un elefante y mi problema lo observo como si fuera una hormiga que puedo aplastar.
Según el cristal con que se ve dicen por ahí, pero en realidad, la toma de decisiones tiene que ver con la capacidad y la tolerancia a eventos frustrantes, tiene que ver con mi propio potencial y como lo vuelco en el diario vivir.
Por eso querida lectora o querido lector, busca la fortaleza dentro de ti, y pase lo que pase, ¡no te sientas vencido ni aún vencido, como dijo el escritor ALMAFUERTE!
María Cristina Hernández.




