EL SOBREPESO COMO UN CASTIGO
Etiquetas: alimentos, dieta, PROTEINAS, SOBREPESO
Un día me desperté y pensé: Tengo que cambiar de hábitos alimentarios.
Al principio no es fácil.
En la televisión, en la radio, las propagandas, las amistades, todos pintan al sobrepeso como un castigo.
Si no eres delgado, alto y esbelto no existís.
¿Qué hacer, a quién recurrir? Pensé mucho y lo primero fue consultar a un médico nutricionista, nada de hacer dieta por tu cuenta, eso no es bueno.
Cada persona tiene un peso y una talla determinada, una edad y por sobre todo es “única”.
Ni pensar en las dietas de las revistas, esas que son realizadas para el público en general, donde no saben quien eres, y no fue pensada para tus necesidades.
Lo primero hacer análisis completos para saber como está tu cuerpo “por dentro”.
Tal vez pensamos para que, si por fuera todo está a la vista, las cosas no están marchando bien.
Un poco de sobrepeso, no mucho, lo sufriente para que el pantalón que más te gusta no te cierre, que la falda más ajustada y sexy no te suba el cierre, que la blusa más escotada ya no puedas abrocharla.
Un sin fin de miradas en el espejo, de adelante, de atrás, todo mal, no te gustas…
Tampoco le gustas a él, es lo que más te duele.
Tus ganas de dejar de comer no se van, por momentos la angustia te invade, abrís la heladera, te desesperas.
Es apremiante ver la comida, tener hambre, ganas de comer y no poder.
Sentir culpa, un gran sacrificio que duele, pero si uno piensa en los beneficios seguro vale la pena.
Planear el cambio no es sencillo.
Mucho esfuerzo, dedicación y ganas de sentirte mejor.
Cuidados de todo tipo, pero algo cierto para bajar esos kilitos de más es “comer saludable”, aprender a comer de nuevo, como un bebé, no matarse de hambre ni realizar ayunos interminables.
Saber elegir la comida, lo que no hace mal, lo que es sano.
Por otro lado está el ejercicio físico.
Si no tenemos tiempo para hacer algún deporte o ejercicio, lo mejor es caminar.
Caminar a nuestro ritmo pero sin parar por lo menos 20 cuadras diarias, luego ir aumentando de a poco.
Otro secretito es pensar con anterioridad lo que vamos a comer.
Al hacer las compras hay que poner en práctica lo aprendido.
Elegir los alimentos que comeremos en la semana, anticiparnos.
Recordar: más proteínas y menos hidratos, más frutas y verduras, complementarlo con lácteos descremados.
Durante la dieta consultar en forma permanente al médico, realizar exámenes periódicos como una forma de sostener adecuadamente la misma.
No olvidemos que mientras se pierde peso tal vez necesitemos un ajuste en la ingesta de otros alimentos que compensen las calorías que incorporamos de menos.
Conclusión: vida sana, sin tabaco, mucho líquido, ejercicio físico o caminata, comer sano.
Pequeños secretos para una vida saludable.
Karina Herrera





