LOS OJOS DE BETTE DAVIS
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Fue conocida como La Reina de Hoollywood, los ojos más admirados y más alabados del cine, es Bette Davis… Después de ver sus películas y disfrutar sus maravillosas actuaciones, cuesta creer que sus inicios fueran tan complicados, y es que la joven Bette no correspondía fisicamente al modelo de actriz que en aquel momento imponía la moda. Su manera de actuar resultaba algo fría y no terminaba de encajar para los papeles que les proponían las productoras.
Ruth Elizabeth Davis nació en Massachusetts, un 5 de abril de 1908. Nada hacía suponer que esta niña se convertiría en una mujer pequeña, delgadita y de gran carácter que cambiaría el prototipo de mujer en el cine. Después del divorcio de sus padres Bette se trasladó a Nueva York, donde consiguió estudiar Arte Dramático, cuando descartó su idea de ser bailarina.
Comenzó a hacer teatro en Broadway cuando le propusieron para una prueba de cámara en la Universal Studios. No pasó las pruebas y estuvo haciendo pequeños papeles y sustituciones. Luego llegaron películas de poco éxito hasta que trabajó en Cautivos del deseo en 1934, fue entonces cuando la crítica se puso de su lado y consiguió que se la tuviera en cuenta, siendo nominada a un Oscar que no consiguió. Pero no fue su única nominación, posteriormente ganó el Oscar a la Mejor Actriz Principal por la película Peligrosa. Comienza una gran carrera con su papel en La mujer marcada, aunque una de sus actuaciones más memorables fue en Jezabel, donde interpreta a una mujer caprichosa y egoista que finalmente es capaz de dar su vida por amor. Es entonces cuando Bette Davis comienza a encarnar a mujeres de similar condición. Su presencia en la pantalla es arrolladora, sus movimientos elegantes y su mirada penetrante, que fue elogiada en una canción pop interpretada por Kim Carnes.
El aura que desprende esta actriz cuando podemos disfrutar de sus películas es tan increíble que resulta difícil despegar la vista de la pantalla. Observar su actitud en películas como La Loba es uno de los mejores acontecimientos que podemos vivir en el Séptimo Arte. Bette Davis se convierte en un mito del cine, por ello resulta casi imposible creer que pasara de ser una de las mujeres con más futuro en Hollywood a estar casi olvidada y dejar de trabajar durante años. Cabe añadir que Bette Davis resultaba una persona difícil y complicada en los rodajes y a menudo los directores tenían problemas con su actitud a la hora de rodar. Además la diva mantenía una vida privada llena de altibajos, donde no faltaron relaciones complejas, matrimonios fallidos y divorcios continuos. Ciertamente Bette Davis tuvo una vida sentimental muy ajetreada y llena de éxitos y fracasos, además de una hija propia y dos adoptivos.
Al cabo de los años Bette acepta un papel que la catapultaría hacia la mitificación y además impulsaría su carrera, ¿Qué fue de Baby Jane?. La dificultad que suponía para la actriz, ya en edad madura, a la hora de realizar este trabajo era su compañera de reparto, Joan Crawford. Ambas mujeres eran rivales absolutas en lo profesional y en lo personal y el hecho de interpretar a dos mujeres que se odian no ayudaba a que pudieran tener un acercamiento. El resultado fue prodigioso y Bette volvió a ser nominada para el Oscar, pero entre ambas actrices hubo una guerra dialectica que alimentó los comentarios de la enemistad que había entre las dos.
Bette Davis consiguió ser la primera actriz que ganara un premio a su trayectoria. Fue a elevada a la categoría de mito y sigue siendo una mujer hechizante que traspasa la pantalla. Pero el mito llegó a ser octogenaria y en 1989 después de recoger un premio en el Festival de Cine de San Sebastián fue trasladada a Francia, donde residía la actriz, concretamente en París. El cáncer pudo con ella y murió a la edad de 81 años. Su tumba se halla en Los Angeles y su epitafio dice: “lo hizo del modo más difícil”. Termina la vida para una actriz inigualable, pocas pueden trasmitir tanto como ella lo hacía, pocas pueden crear unos personajes tan carismáticos y tan creíbles, tal vez por que ella en la realidad tenía ese punto caprichoso, ese divinismo que solo unos cuantos pueden permitirse y que Bette Davis supo plasmar para siempre en actuaciones inolvidables que nos emocionan y nos enseñan cuanto poder puede llegar a tener el cine cuando es alguien como ella quien nos lo enseña.
Mercedes Hidalgo





