Artículos para el 15 Enero 2010
Amor y sexo, Pensamientos »
Hermosa, hace días que quería escribirte. Desde que nos dijimos adiós.
El primer día que pasé solo ansiaba llorarte, menos mal que no tuve fuerzas para hacerlo. El Réquiem de Mozart, esa misma tarde, solemnizó la despedida. A toda leche. Lo que empieza tiene un final. Lloré. Y me fui liberando del peso de la dependencia a una ilusión.
Mozart lo compuso para rendir homenaje a la muerte de una joven dama. El adiós de una joven dama, tú. Y surgió otra, una de esas amigas que no tiene problemas en amarte …




