LAS LOTERÍAS Y OTRAS ESTAFAS
Una cosa es jugarse unos céntimos tentando a la suerte. Nada que decir. Y otra muy distinta pretender cambiar tu vida de un plumazo jugando a ganar una ingente cantidad de dinero. Sueñas con ese cúmulo económico todos los días, y crees que tu vida mejorará. Si yo tuviera, si yo tuviera, yo haría…
No, no te haría feliz tanto dinero. Todo aquello que ahora deseas y no tienes, lo tendrías, pero, ¿te has preguntado si te saldrá a cuenta perder lo que tienes ahora a cambio de más comida, una casa más grande, un coche más lujoso, vestidos impensables? ¿Cambiarías a tus amigos por presidentes de bancos, por empresarios que sólo saben meditar sobre el aprovechamiento de la producción? Dispondrías de un servicio para todo. No cocinarías, no lavarías, no irías al supermercado, tendrías asistentes y secretarias. Sexo, todos los días. Fiestas, todos los días.
Bien, han pasado seis meses. Has cambiado de secretaria y de mayordomo diez veces; no existe la persona perfecta. Te has cansado del sexo, ahora es algo común, nada extraordinario. Con tanto dinero uno cree que todo será perfecto. Perfecto, pues claro, ¿qué te has creído? Todos los que me rodean se han vuelto incompetentes… Tenías razón, la vida te ha cambiado. Todo ahora es demasiado vulgar.
Bueno, que no sé porqué me enrollo tanto con este asunto. Quería dejar claro que desear mucho, demasiado, no te va a procurar la felicidad. Creo que ya ha quedado claro. El tema está en que he recibido un correo desde la Gran Bretaña asegurándome que dispongo de medio millón de libras. Me solicitan, sin muchas explicaciones, que les pase mi cuenta bancaria y me lo ingresan, porque mi correo electrónico resulta que ha sido uno de los agraciados. Medio millón de libras multiplicado por seis afortunados son 3,000.000 de libras. Y, ¿quién va a desprenderse con tanto secreto de esta cantidad de dinero? Según puede desprenderse del remitente: pepsiclaimsdept3@hotmail.com, la cosa parece clara. ¿Quién no va a confiar en Pepsi? Y aquí es donde cometes el error. ¿A ti quién te ha dicho que Pepsi, la marca de bebidas está implicada en esto?
Lo que debe hacer uno de inmediato es borrar esa dirección electrónica y registrarla en la lista de correo bloqueado. Sin embargo, siempre nos tienta el deseo de creer que hoy, quizá, es ese día maravilloso con el que siempre hemos soñado. Y te haces preguntas: ¿Y si es verdad que tengo este dinero? ¡En realidad, sólo le ha tocado a seis! Después me harán entrevistas, y saldré en las promociones de la marca, y yo con medio millón de libras en el bolsillo, yo…
Mira, para curarte de espantos, ya que estás leyendo esto en internet, antes de preguntarle a tu novia y a tus padres, coge la dirección de correo electrónico y pégala en el buscador del Google. Yo lo hice con ese correo electrónico. Y me salió esto: http://www.data-wales.co.uk/nigerian_lottery.htm, con el titular: Caution: Lottery fraud.
Sucede lo mismo con los números de teléfono. En principio, no respondas a las llamadas del móvil donde el número de cifras que aparezca en tu pantallita no sea el habitual, a menos que sepas a ciencia cierta de dónde proviene. Generalmente, esa anomalía viene provocada por la furtividad del que realiza la llamada. De todos modos, puedes acudir de nuevo al buscador de internet y, habitualmente, encontrarás comentarios al respecto.
Así pues, si eres una persona íntegra y sabes extraer felicidad de los rincones de tu rutina como quien exprime zumo de una manzana, considérate afortunado. La suerte tiene ruedas, normalmente cuenta con cuatro o dos ruedas, pero aunque la tuya sólo tenga una y tu vida sea un malabarismo constante, eres tú quien la conduce.




