CORAZON QUE LATE FUERTE
Cuantas veces oímos hablar de los males del corazón, que el mal de amor ataca lo ataca, que ante cualquier emoción fuerte late fuerte…
Pero sabías que el corazón tiene el tamaño de un puño cerrado, que es un órgano musculoso que pesa 400 gramos, y bombea unas 70 veces por minuto.
Hay tantas cosas que debemos saber y conocer para cuidarlo y no atentar contra él.
En el se cruzan las emociones, responde a estímulos e intuición, y que recientemente se descubrió que entre sus cualidades posee una inteligencia que el cerebro apenas vislumbra.
¿Qué síntomas tiene?- pregunta obligada que hacen los médicos cardiólogos en la visita de rutina.
A veces un dolor en el pecho, ser fumador, obeso e hipertenso, son factores de riesgo. En otros lo que los afectó fue el stress, la mala sangre diaria, el mal dormir, el exceso de preocupaciones, las frustraciones prolongadas y mucho trabajo…
El infarto, algo tan temido a una determinada edad y especialmente los hombres, que con un control clínico a veces es el remedio a todo lo que puede venir…
Sabías que…
En estos últimos años se ha investigado mucho acerca de la incidencia de las emociones en los distintos trastornos orgánicos y en especial en los trastornos cardíacos.
Desde el punto de vista biológico, la enfermedad cardiovascular obedece a la aterosclorosis (que es una alteración de las arterias producidas por una serie de factores como el colesterol, presión elevada, tabaco).
Cuando la pared arterial se obstruye impide la circulación y puede llevar al infarto.
¿Las vivencias negativas pueden ocasionar una afección cardíaca?
Si, hay estudios que lo demuestran. Tanto las emociones fuertes como las situaciones de violencia, pueden ocasionar una afección cardíaca.
En los casos de robos, crisis económica, desamor, catástrofes meteorológicas, guerras y pérdida de seres queridos son factores que seguramente atentan en forma negativa en los individuos.
Es entonces que el infarto muchas veces se hace presente, a veces avisa y otras no.
El cuerpo recibe señales, a veces uno las conoce y las sabe interpretar y otras muchas pasan desapercibidas ocasionando daños irreversibles e irreparables y nos llevan a la muerte.
A veces se hace necesaria la ayuda psicológica para afrontar de mejor manera estos síntomas y en otras las dolencias que nos ocasiona, en otros casos no es necesario por contar con el apoyo incondicional de la familia o de un ser querido que sirve de sostén y de bisagra para transitar el camino de la mejor manera posible.
El diálogo, y el conocimiento son herramientas sumamente importantes en estos pacientes. Hay que lograr que el infarto no se repita.
Luego de un episodio agudo aparece la depresión, falta de entusiasmo por volver a la vida que se tenía o poco interés por vivir.
La culpa, el quiebre de la omnipotencia, la posibilidad de morir, se hacen cada vez más presentes después de un episodio semejante.
En otros casos prevalece la desestimación o la negación del cuadro vivido.
Terapias alternativas…
Hay pacientes que buscaron como alternativa de vida cambiar sus hábitos y costumbres comenzando a realizar yoga y meditación basada en aprender a sentir los latidos del corazón.
Otra alternativa es el ejercicio físico coordinado por médicos especialistas o deportólogos los cuales guían el mismo y realizan los ajustes necesarios según el paciente.
Otros piensan que lo mejor es caminar y le ponen tiempo y todas las ganas a largas caminatas diurnas donde son acompañados por personas con su misma dolencia o simplemente lo hacen solos.
Lo importante de es tomar conciencia de que solo se vive una vez, que hay que cuidarse, comer sano, hacer ejercicio, no fumar y por sobre todo vivir plenamente el momento, el día a día sin pensar en negativo, evitando el stress y las preocupaciones excesivas, canalizando lo mejor que se pueda el sufrimiento y aprendiendo a ser feliz con lo que se tiene, aprovechando el milagro de la vida.
Karina Herrera





