VESPA, TODO GLAMOUR
Nunca un vehículo de dos ruedas tuvo tanto glamour. La Vespa, por su calidad de scutter representa una motocicleta muy cómoda, tal vez la comodidad por antonomasia a la hora de viajar con ella. Fue creada por la marca italiana Piaggio en Pontedera (Italia) en 1946.
El empresario Enrico Piaggio y el ingeniero aeronautico Corradino D´Ascanio decidieron crear un vehículo cuyo primer objetivo era la anteriormente citada comodidad y la calidad por encima de todo. El ingeniero Corradino D´Ascanio ideó un concepto revolucionario en los vehículos de a dos ruedas, puso el motor sobre el asiento dándole un diseño innovador. Se cuenta que cuando Enrico Piaggio vio por primera el diseño exclamó: ¡Qué belleza, parece una avispa! En italiano avispa se traduce como “vespa” y de ahí viene el sobrenombre porque se la ha conocido en todo el mundo.
La Vespa se comercializó en aquella época, pero no fue hasta los cincuenta y sesenta que no tuvo la repercusión total, ya que los jóvenes de aquella época la adoptaron como vehículo favorito en el movimiento juvenil conocido como “mods”. Películas, videoclips y estética de aquella época tiene obligada la imagen de la Vespa como asociación directa. Incluso aquellos modelos fueron adaptados y decorados de manera llamativa, así se podían ver Vespas cuya carrocería se hallaba cubierta de pequeños cuadritos de espejos.
La primera Vespa llegó a España en febrero de 1953, aterriza en un país aún en reconstrucción de la guerra civil y en plena dictadura. Pero las calles se llenaron de Vespas por ser un vehículo fácil de manejar a la hora de transportarse por las calles, acudir a los trabajos, etc… Desde entonces estas motocicletas no han dejado de rodar por nuestras ciudades. En cambio en Estados Unidos hubo una etapa de “prohibición” por llamarlo de alguna manera, debido a las leyes de repercusión medioambiental, por tanto en los años ochenta Piaggio debe dejar de exportar al País de la Coca Cola sus vehículos de dos ruedas y desaparecen de su paisaje. De todos modos los enamorados de estas motos mantuvieron con gran cariño las suyas y no las dejaron olvidadas. No fue hasta 2001 que Vespa no volvió a EEUU con un modelo más innovador y futurista, pero sin perder su estilo.
En la actualidad son muchas las marcas que comercializan motocicletas y ciclomotores con el diseño scutter, muy parecidas a las Vespas, de cuerpo grueso y por la parte de atrás y parte delantera delgada, como el insecto.
En cine la Vespa también ha cobrado cierto protagonismo, siendo una de las mejores películas promocionandola Vacaciones en Roma, donde Audrey Hepburn y Gregory Peck se mueven con una de ellas por la ciudad italiana. La dolce vita, o American Grafitti también representan un modelo de vida en que la Vespa es una de las principales referencias a la hora de caracterizar una manera de vivir.
Así se convierte es un símbolo de glamour, comodidad y calidad. La Vespa es admirada, conserva su estatus y de momento se mantiene a la cabeza de la scutter favorita por muchos apasionados por las motos.
Mercedes Hidalgo
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“COEFICIENTE” INTELECTUAL, ¿QUÉ ES?
Nada. El “coeficiente intelectual” no existe como concepto en español, no es nada, y, mucho menos, aquello a lo que se refieren las películas, los doblajes y todos aquellos que utilizan la expresión para referirse a la capacidad intelectiva de una persona.
Desgraciadamente, sucede que el diccionario de la Real Academia (RAE) ha traducido torpemente el concepto del inglés, intelligenz-quotient. Quotient no significa coeficiente, sino cociente.
Coeficiente es el factor constante que multiplica una expresión, situado generalmente a su izquierda.
Si lo que queremos es consignar la inteligencia relativa de una persona, debemos dividir la edad mental de esa persona EM entre la edad cronológica EC. Generalmente se multiplica por 100 este resultado. Así, si una persona cuenta con una edad mental igual a su edad cronológica, el resultado de dividir ambas cifras será igual a 1, que, multiplicado por 100 nos dará 100. Es decir, esta cifra indica la inteligencia de una persona acorde con su edad, una inteligencia normal.
La gente suele ignorar que esta prueba de medición sólo se realiza en niños y, con condiciones, en adultos.
El cociente intelectual fue introducido por W. Stern en 1912. Una manera científica y también divertida de medir nuestra principal condición como humanos: la inteligencia. Actualmente se ha extendido ampliamente otra definición. Así, el CI, cociente intelectual, designa la relación entre el nivel de inteligencia de un individuo y el promedio de inteligencia de los individuos de su edad.
El test de Stanford-Binet ha formado las siguientes calificaciones según los resultados.
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CI Grado de inteligencia
Más de 1,40 superior
1,20 – 1,39 muy buena
1,10 – 1,19 buena
0,90 – 1,09 media
0,80 – 0,89 mediocre
0,79 – 0,79 deficiencia ligera
Menos de 0,70 debilidad notable/idiotez
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Hace muchos años que conozco la disgresión y sin embargo ha sido ahora, mientras escribía este artículo, cuando me he percatado del error en el mismo diccionario de la Real Academia Española. Véase en la parte inferior de la página: http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=intelectiva
A continuacíon, me propongo mandar el artículo a la misma Academia para que lo tenga en cuenta, así como al Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos de España. ¡Con la cantidad de veces que he oído yo el error, auspiciado por el diccionario!
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“BENDITO BANDONEON”
¿Conocen lo que es un bandoneón?
Es un instrumento musical, aerófono, a fuelle, pariente de un instrumento alemán llamado Koncertina. Es de forma rectangular y sección cuadrada, de timbre particular. Creado por los hermanos alemanes Paul y Alfred Arnold , quienes fundaron la fábrica Doble A.
Inicialmente fue usado como un órgano portátil para ejecutar música religiosa, de allí su sonido tan particular.
En 1900 llega al Rio de la Plata de la mano de marineros e inmigrantes. Fue adoptado por músicos y colaboró en la formación del sonido del “tango argentino” y es el símbolo de este ritmo.
Es el instrumento por excelencia de las orquestas de tango en Argentina.
Cariñosamente se lo apoda “EL FUEYE” en el lunfardo (jerga usada por los tangueros), en vez de fuelle se reemplaza la “LL” por la “Y”.
En la actualidad…
Es un instrumento que sólo se fabrica a pedido únicamente, es difícil conseguir usados en buen estado. Además hay personas que viajan para comprar y llevarse alguno, funcione bien o mal.
Pensando y sabiendo esta realidad don Angel Zullo, argentino, músico aficionado, jubilado, ex técnico aeronáutico, creó el primer bandoneón netamente argentino.
Le llevó 6 años de trabajo realizar el primero, tiene 6.044 piezas, las mismas están confeccionadas artesanalmente. Don Angel se encargó personalmente de realizar hasta las máquinas para la hechura de las piezas, y realizó una por una.
¿Para qué tipo de música se usa este instrumento?
Para el tango principalmente.
El bandoneón y sus partes:
Está compuesto por 71 teclas de resina (parecen colillas de cigarrillos), peines, lenguetas y voces.
Teclado: compuesto por 71 botones en total. Deben funcionar bien, no tiene que ser cromático.
Tiene botones más gruesos de 11mm y los más finos de 10mm.
Madera: no debe tener grietas, ni partes pegadas, de color claro y uniforme, sin nudos, de pino o haya. Con lustre original (no repintado) ya que los barnices y pinturas afectan al sonido.
Fuelle: no debe tener pérdidas de aire, al cerrar el fuelle compacto, no estar hinchado.
Este no tiene función acústica, actúa como un resonador.
Peine: los primeros modelos tenían peines de cinc hasta 1922 cuando la fábrica ELA los comenzó a fabricar de aluminio (ya que alivianaba el peso del instrumento pero modificaba el timbre).
Afinación: el teclado traía antiguamente “un sol grave” y “un la grave”.
Al afinarlo conviene pasarlo a “un fa grave” y “un mi grave” de la octava siguiente.
Muchos músicos “tangueros” le dedicaron al bandoneón, alguna letra.
Ejemplo de esto es el tango “Bandoneón arrabalero” el cual grabó GARDEL en 1928.
TANGO-CANCION: BANDONEON ARRABALERO.
Letra: Pascual Contursi.
BANDONEON ARRABALERO
VIEJO FUEYE DESINFLADO
TE ENCONTRE COMO UN PEBETE
QUE LA MADRE ABANDONO
EN LA PUERTA DE UN CONVENTO
A LA LUZ DE UN FAROLITO
QUE DE NOCHE TE ALUMBRO.
BANDONEON
PORQUE VES QUE ESTOY TRISTE
Y CANTAR YA NO PUEDO,
VOS SABES
QUE YO LLEVO EN EL ALMA
MARCAO UN DOLOR.
TE LLEVE PARA MI PIEZA
TE ACUNE EN MI PECHO FRIO…
YO TAMBIEN ABANDONADO
ME ENCONTRABA EN EL BULIN…
HAS QUERIDO CONSOLARME
CON TU VOZ ENRONQUECIDA
Y TUS NOTAS DOLORIDAS
AUMENTO MI BERRETIN.
Karina Herrera
Etiquetas:BANDONEON, Música, sentir, TANGO —
Los cuadritos del Uffizi

Yo todavía no me había centrado. De vacaciones.
La verdad, una cosa es la vida programada de todos los días y otra muy distinta aquella en la que no sabes cómo hacerlo para matar los minutos sin adormecer tu mente. Hoy tocaba visita al museo llamado por los italianos Galeria degli Uffizi, en Florencia. Atemorizado porque mi identidad rutinaria desapareciera del todo, he fingido que mi día era uno de esos días de asedio constante, de asedio del tiempo que te piso los talones. He entrado en el museo y, aunque he intentado detenerme en la escalera para asombrarme
con los escalones de piedra de una sola pieza
y sin una sola raja,
piedra gris dura, pulida por el paso ascendente de miles de pies diarios,
no he resistido la tentación de correr. Ver los cuadros a toda pastilla. Es decir, que en cuanto he dado la vuelta entera al recorrido marcado en el folleto, me he percatado de que no había visto los cuadros, qué vergüenza.
Bien, he vuelto atrás y he visto el Nacimiento de Venus, de Botticelli, bastante más descolorido el original que las reproducciones de las postales y los puntos de libro de la tienda del museo. Y he visto las obras de Leonardo da Vinci, que yo ni sabía que ese señor había nacido aquí, es lo que tiene la rutina feroz de los días malditos a los que nos hemos encadenado casi todos, que te vuelves idiota, porque te vuelves ciego.
Así que he vuelto atrás, para ver.
Y así, viendo y mirando, me he fijado tanto en todos los detalles que me he percatado incluso de la ristra de retratos de pequeñas dimensiones sobre las ventanas de los amplios corredores iluminados por la feliz luz diurna. Ni un sólo visitante parece sentirse atraído por ellos.
Esa serie de cuadritos, que ahora mismo no recuerdo cuántos había, porque eso de contar queda para el que debe racionalizar el tiempo de sus días, era una serie de miradas lúgubres unas o más reposadas otras, pero todas con la sempiterna expresión del que se sabe ilustre.
Esos hombres creo que también miran con la tristeza del desamparado.
¿Qué os pasa?, les he preguntado tontamente, y digo tontamente porque no hay nada más tonto que hablar con retratos. Entonces uno ha movido los ojos de un lado a otro, como si pidiera permiso a los otros retratos para poder decir algo. Me he quedado esperando la respuesta. Si esa pintura puede expresarse con el movimiento de sus ojos, bien podrá hablar, me he dicho. Al final, el tipo de la gorrita ha dicho: Estamos hartos de que nadie nos haga caso. Soy Giovanni di Bicci, un Medici, y creo que la historia, a mí y a unos cuantos de esta galería, no nos respeta como debiera. Ha elevado la barbilla y se ha quedado así, con la barbilla arriba. Pero, tú, le he preguntado, ¿que hiciste para que se te recuerde? El tío ha arrugado los labios, no sé, a mí me ha dado la impresión de que se sentía molesto muy molesto, y de ser así, ¿para qué puñetas me hablaba? Banquero, señor turista, me ha llamado turista el tío, yo fundé el banco de los Medici, familia de la que formo parte.
Hombre, hay gente que se arruga cuando le hablan así. Yo no. Me he largado del corredor.
Poco después, más reposado, he entendido por qué la gente no se detiene a mirar a esa pandilla de infelices. Ellos fueron los que ordenaron ser colgados ahí. Son como los ilustres de nuestras ciudades, los que más poder tienen y más dinero tienen, posan para que les pinten cuadros enormes que cuelgan en sus casas y pretenden luego que los turistas del futuro nos postremos ante ellos y sus hazañas. ¡Fundar un banco! ¿Somos más humanos gracias a hombres ilustres como estos? ¿En verdad la civilización avanza gracias a los banqueros? ¿O son ellos los que prosperan?
Como me encuentro de vacaciones, he decidido ser positivo. Me he dicho: Si puedo hablar con los personajes representados en los cuadros, la Venus de Botticelli, si llegamos a quedarnos solos aunque sólo sea un momento, puede ir preparándose para hablar de unas cuantas cosillas. La belleza, el amor, la verdad…
UN LOCO DE LA LUNA
La disputa entre el loco y el poeta se enardeció después de que uno de ellos escribiera este cuento:
Érase una vez un loco que vivía solo en el bosque. Si bien la gente dice del día que es lunes o miércoles, él, en cambio, decía: Es noche de luna menguante, o de luna nueva.
Uno puede ver la realidad como más le guste. Es bonito amar la Luna, recuperar la cordura pueril de los sentimientos puros. Pero tampoco puede uno negarse a vivir la carne. Si uno se distancia demasiado del resto, se convierte en loco. Nuestro loco, era loco de Luna. La amaba tanto… Tanto, que los días llegaron a desaparecer de su mente. Sólo existía la noche: estrellada cuando la Luna calla, y llena de luz cenicienta cuando la blanca divinidad suda las partículas que respiran los poetas.
Nuestro loco vivió durante lustros amando sólo la Luna. Atento a rodearse de amigos que nunca amaran más a la Luna que él mismo.
Cuando apareció el poeta con ganas de respirar esas partículas espléndidas, el loco montó en cólera.
La Luna es mía. Siempre ha sido mía. Y tú, ¿quién eres?
El poeta le invitó a compartir los efluvios lunares: Son de todo aquel que sienta la necesidad de imaginar, le dijo. Sin embargo, el loco siguió presa de algo que nunca habría creído que fuera suyo: la materia misma de la que está hecha la Luna: su polvo. El poeta continuó: Yo veo la Luna como un ente místico, incorpóreo como lo es la imaginación, no se trata de poseer la Luna, sino de emplearla como un símbolo que nos proporcione fuerza, la fuerza que anida más allá de los músculos y que nos lleva a lograr grandes hazañas.
El loco, presa del pánico al ver que alguien pensaba igual que él, espetó: Tú quieres ser yo, pisas el mismo suelo, hablas con la misma boca, respiras las mismas partículas que me hacen un ser mágico a los ojos del resto del mundo. Tú quieres ser yo. Y yo no he muerto.
Entonces, el poeta, sin el ánimo puesto en iniciar una guerra, preguntó, ¿qué me recomiendas que haga?
¡Que te vayas a Marte, a Saturno, a Júpiter, a Platón! La Luna es mía…
Tomo el mundo entendió que se había declarado una guerra entre el loco y el poeta. La lucha por un territorio que no era tierra ni metal, sino aire iluminado. La Luna. De la misma manera se pelean los pueblos por los dioses en los que creen. Mientras existan los locos incontrolados, existirá la maledicencia de unos seres humanos contra otros…
El cuento, lo escribió el poeta. Cuando el loco lo leyó, preguntó al autor por qué hacía público su desacuerdo. Qué sucia jugada. El loco creyó de esta manera que más razón abrigaban sus deseos de singular sentimiento, más caballeroso era, mejor que ese poeta humilde que nunca llegaría a ningún lado.
Los secretos, le respondió el poeta, no pueden revelarse, tienes razón. De la misma manera, la belleza de los árboles, de las rocas, de los mares o el soplo de las brisas con la que alimentamos nuestras ganas de respirar luz blanca no pueden reservarse para uno. Tú quieres hacer tuyos todos estos antojos de la Naturaleza. Yo hago públicos los secretos. ¿Qué nos diferencia?


